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UN HAITÍ DOMINICANO

TATUAJES FANTASMAS Y NARRATIVAS BILATERALES (1994-2006)

UN HAITÍ DOMINICANO. TATUAJES FANTASMAS Y NARRATIVAS BILATERALES is a retrospective compilation of my work as journalist and art critic on Haitian-Dominican relations published between 1994-2006 mainly in the Dominican Republic and South Florida, with a few exceptions. Acento, a Dominican online newspaper, started publishing this anthology on July 19, 2012, as a daily column in the opinion section.

http://www.acento.com.do/index.php/news/19384/56/Un-Haiti-Dominicano-nuevo-libro-de-Alanna-Lockward-en-Acento.html

  • P1014557 -

    RAÚL RECIO. SIN TÍTULO. DE LA SERIE “YO ESTOY AQUÍ PERO NO SOY YO” 1986-1997

Rubén Silié Valdéz, a prominent Dominican scholar on Haitian-Dominican relations and ambassador in Haiti, wrote one of the three introductions to the book.

http://www.acento.com.do/index.php/news/19386/56/Prologos-al-libro-Un-Haiti-Dominicano-de-Alanna-Lockward.html

Raúl Recio, one of the most relevant Dominican artists of all times, gracefully agreed to contribute some of his drawings from the series “Yo estoy aquí pero no soy Yo” (I am here but I am not me) realized after the fall of Duvalierism and the beginning of democracy in Haiti (1986-1997).

https://www.youtube.com/watch?v=qVXNa69u48U

This book is also available on Amazon Kindle.

GRAVITACIONES Y MEMORIAS BINACIONALES

Por Rubén Silié Valdéz

Este libro es una refrescante crónica testimonial donde la autora, valiéndose de su formación periodística, recoge aspectos sobresalientes de las relaciones entre los dos países desde una perspectiva que, sin ser coloquial, nos relata algunos hechos de la cotidianidad que enmarca dichas relaciones. Ese objetivo es llevado a cabo por medio de entrevistas y artículos periodísticos publicados entre 1994 y 1998.

Los relatos aquí presentados fluyen como un documental dejando ver a los principales actores en el desempeño de sus respectivos roles, sea argumentando razones, o reproduciendo prejuicios sobre los principales temas de la agenda binacional. Se aborda el comercio, que a pesar de los grandes beneficios que deja al país a veces es calificado negativamente; la algarabía migratoria; como también las “amenazas” a la seguridad que genera la situación social y política haitiana sobre este lado de la Isla. Leyendo a la autora tenemos una visión panorámica de cómo se discutían esos temas en el cuatrienio trabajado.

Algo que refleja claramente el insólito distanciamiento entre Haití y la República Dominicana es “El eslabón perdido en la cadena del correo”, artículo en el cual se describen las vicisitudes de la comunicación postal entre dos países vecinos, que en lugar de haber tenido un contacto fluido y directo, debía pasar por Miami para garantizar su funcionamiento.

Entre los temas centrales uno muy poco conocido es la presencia de los y las dominicanas en Haití. Sobre ese aspecto el libro nos da a conocer la vida de algunas mujeres que han llegado a ese país bajo diversas circunstancias, pero siempre en búsqueda de una mejor vida para ellas y sus familiares. En esas entrevistas se revelan las adversidades propias de todo inmigrante, con la particularidad de que en estos casos no se trata de la emigración hacia un país con mayores niveles de desarrollo que el propio, como suele ocurrir, sino todo lo contrario.

Uno de los primeros retos que esas mujeres asumen es convencerse a sí mismas de que allí existen oportunidades mejores que en su país (al menos para ellas) y luego lograr el reconocimiento público y familiar de que tal empresa vale la pena. O sea, que de entrada deben tener un gran coraje. Pero lo fascinante de esos relatos es cómo la autora les hace hablar sobre sus expectativas; los medios empleados para insertarse en el medio laboral, cual que sea, y cómo manejan los riesgos correspondientes para coronarse de éxito en lo que al inicio no era más que una aventura.

Lo que aquellas mujeres cuentan sobre los niveles de aceptación que tienen las dominicanas, sea en el medio de los negocios o del trabajo sexual, contrasta con los prejuicios establecidos, pues si bien en aquella sociedad no existen canales de inserción convencionales las biografías relatadas muestran que no existen barreras institucionales, ni culturales que lo impidan. Esto sin querer decir que no existen prejuicios o percepciones negativas acerca de las “dominicanas”; pero sí que los mismos no son un obstáculo insuperable para su integración en la sociedad receptora.

Llama mucho la atención cómo las entrevistadas lograron apropiarse de un nicho laboral como el de los salones de belleza, atrayendo a las mujeres de la clase alta y media de Petión Ville; muy a pesar de que las dominicanas son culturalmente identificadas con el trabajo sexual. En el caso de las que se dedicaron a ello, es aleccionador cómo algunas de ellas supieron alcanzar cierto nivel económico para apoyar a sus familiares, y hasta para movilizarse en términos ocupacionales, encontrando nuevos nichos de trabajo que dignificaran su condición social. En los relatos de las que aún “ejercen” resulta fascinante cómo hablan de los valores familiares, y de su determinación a que sus hijas no repitan el ciclo de la pobreza que les impuso a ellas terciar en esa actividad productiva tan poco digna y socialmente aceptada.

En otro orden, la obra nos ofrece testimonios de importantes actores de la vida política nacional y haitiana; dos de ellos desgraciadamente desaparecidos: José Francisco Peña Gómez y Gerard Pierre Charles. Dos vidas consagradas a la lucha por la libertad y la democracia, empeñadas en vencer los prejuicios y percepciones negativas que impiden hasta hoy que ambos pueblos puedan lograr mejores niveles de entendimiento. En sendos testimonios queda claro que ellos se negaban a aceptar que los caminos del desarrollo no fuesen paralelos. Para Peña y Pierre-Charles, Haití y República Dominicana están llamados a confluir, complementando sus economías y estrategias de desarrollo, a pesar de las diferencias entre uno y otro.

Con Gerard, la autora tuvo la oportunidad de entrevistarlo varias veces a viva voz, dejándose encantar por el verbo reflexivo y el carácter reposado de ese político convencido y convincente que fue Pierre-Charles.

Para hablar de Peña Gómez cita a Hugo Tolentino Dipp, la persona con la que quizás mayores afinidades intelectuales desarrolló el líder dominicano más aclamado de finales del Siglo XX. Tolentino, hablando en los funerales de su amigo, destaca las adversidades que le impusieron a Peña los prejuicios sociales y el anti haitianismo; frente a los cuales, no obstante, se levantó para convertirse en “un coloso de la tenacidad y la superación”.

La entrevista con José Israel Cuello es la más novedosa de todas pues el entrevistado, parapetado sobre la verticalidad que le caracteriza, da riendas sueltas a su agudeza histórico-política poniendo en el tapete una hipótesis sobre las relaciones políticas entre Juan Bosch y Joaquín Balaguer que nos obliga a releer muchos de los episodios de la historia política dominicana.

Fuera del tema haitiano, pero sin dejar de lado su interés por la herencia afro antillana, la autora relata algunos episodios sobre la vida de los Cocolos y la relación de estos con Marcus Garvey, a quien califica de Bolchevique Negro. Aunque el movimiento de Garvey fue el primero que nos vinculó como país a la lucha por los derechos de los afro descendientes, este sigue siendo un asunto muy poco tratado por la intelectualidad dominicana. Siendo este un componente de lo caribeño es lamentable que en República Dominicana siga sin recibir la atención que se merece.

Sin dudas que la historia familiar de la autora contribuyó a despertar en ella una especial sensibilidad hacia las iglesias no oficiales, siendo ese otro tema muy novedoso, especialmente respecto de la iglesia Anglicana. Sobre ese tema el enfoque es insular destacando los vínculos entre los religiosos de allá y de acá, y se hacen explícitas las posiciones anti segregacionistas de esos sacerdotes en beneficio de su feligresía. De igual interés resulta la valentía de los anglicanos frente a la dictadura de Trujillo. Es lamentable que estos importantes componentes de la historia dominicana sigan excluidos de la Historia Oficial.

Invito a leer este libro que recupera un trabajo periodístico de gran interés y actualidad, que de no haberse publicado hubiese quedado olvidado en la memoria mediática del diarismo. Su publicación nos permite recuperar estos reportajes cuyos temas permanecen tatuados en la conciencianacional, y gravitando en la sociedad dominicana como un fantasma que aún tiene la capacidad de espantarnos de día y de noche.

Rubén Silié, Sociólogo, Embajador Dominicano en Haití

Ex-Secretario General de la Asociación de Estados del Caribe (AEC)

Puerto-Príncipe, Mayo 2009

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